Robar la música, la música del corazón de las palabras. Sílabas y melodías encontradas en las bocas o dibujadas en las paredes. Como si las llorara un dios con arpas, como si las llovieran pentagramas ilusionados. Truenos de consonantes, garúas de vocales, granizos y graznidos en las sintaxis. Terremotos con grietas en las tonalidades, tonadas, entonaciones. Puntos articulados, fonos, hiatos, propios silencios, voces poéticas.
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